Teco y su participación en el “mundial del café”

El mundo del café lo conoce como “Teco”, un sobrenombre que describe sus ojos grandes que quieren comerse el mundo, pero se llama José Miguel Echeverría. Si fuera a juzgar por la forma como se viste, se podría pensar que es un “skateboarder” como lo describió una vez un visitante que llegó a El Injerto Café, donde trabaja.

Desde el 2007, dejó los estudios formales por el café, un tema que le apasiona y lo ha llevado a vivir experiencias inigualables, como su reciente participación en el Campeonato Mundial de Baristas, en Rimini, Italia durante el mes de junio.  Sus sueños de convertirse en un ingeniero en sistemas o diseñador, hoy son reemplazados por el deseo de tener su propia tostaduría y marca de café.  Quizá inspirado por los Aguirre, dueños del café donde labora y propietarios de la finca El Injerto; o por la admiración que le tiene a Héctor González, su entrenador y “su mentor” como él lo llama.

Su peor experiencia fue la primera Competencia Nacional de Baristas en la que participación como barista de otro coffee shop.  “La misma gente donde trabajaba me decía que para qué iba a competir si no iba a lograr nada”.  Pero su elección por el café parecía ser la correcta. A sus 27 años, el destino se ha encargado de probar que no solo ganó la Competencia Guatemalteca de Baristas 2014, sino que además su inspiración llegó a fronteras más lejanas que piensa conquistar. Esta es una entrevista sobre ese “mundial del café” al que todos los baristas anhelan ir.

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¿La Competencia Mundial de Baristas es lo que se imaginó que era?

No, me imaginaba que era parecido a aquí. Donde cada quien está en su mundo… y su café mejor si no lo ven. Todos los competidores son muy amables, es como una comunidad.

Cuéntenos la primera impresión que tuvo de  su participación en Remini.

Llegué a la hora de la práctica con dos tazas de espresso y dos de cappuccinos, una jarra mediana y una pequeña. Es todo lo que llevé. Cuando sentí, me tocó limpiar con el dedo y prestar un tamper porque no llevé. Estaba pensado más en la competencia en general. En ese momento me dieron ganas de salir corriendo… usé un molino que no me tocaba, porque me lo daban hasta después.

Y empecé a hacer el café. Llevaba un Bourbon de la región Capadoccia y Geisha de la región Pandora, de la finca El Injerto, ambos con proceso natural… cuando el café empezó a soltar su aroma, la gente empezó a acercarse y fue cuando me sentí que estaba en mi momento.

Y ¿a quiénes les dio a probar en ese momento el café? 

A Eliza y a Cosimo Libardo, de Nouva Simonelli. Ella me prestó un tamper.  El siguiente día fue la presentación, no llevé utensilios a la práctica. Eliza nos consiguió una máquina para probar el café y les gustó, no prueban este tipo de café en Italia según me dijo.

 Ya en la competencia, ¿cómo se sintió?

Cuando fue la competencia, me tomé una pastilla para los nervios. Me sentí como un orgullo nacional, como si fuera a participar en un juego de un mundial. Al principio muy nervioso, me concentré lo más posible y di gracias a Dios que me dio oportunidad de estar allí. Estaba allí y me iba a gozar esos 15 minutos.

 ¿Que fue lo que más le gustó de su participación?

La tranquilidad con que hice las bebidas, esa seguridad que tuve cuando estuve frente a los jueces. Traté de bloquear todo lo que estaba alrededor y me concentré en los jueces.

Me imagino que fueron los 15 minutos más largos de su vida. ¿Qué  pensó cuando terminaron?

Cuando terminé me sentí como aquí en la nacional.  Me sentí feliz, satisfecho hasta que me dijo el time keeper que no había dicho tiempo. Pero luego se habló y se constató que sí había dicho tiempo.

 

En busca de otra competencia

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Cuando fue a la retroalimentación con los jueces, ¿qué fue lo que le explicaron que debió hacer mejor?

Definición de los cappuccinos, no pensé que serían tan duros en calificar el diseño; mejorar el desperdicio de café y que en un momento me saqué el pañuelo y como hizo ruido con el micrófono, los jueces pensaron que no lo había utilizado bien.

 ¿Qué piensa que pudo haber hecho diferente?

En un momento que terminé de servir mis capps y quería que terminaran de evaluar los jueces, pude haber ido a sacar los otros espressos que me faltaban, cometí el error de no decir las medidas en la bebida de especialidad y luego repetí esa parte y perdí tiempo.

Y de los otros competidores o baristas que conoció, ¿qué le llamó la atención?

Me llamó la atención cómo reaccionan los campeones, algunos son unos muy amables, como Alejandro Méndez de El Salvador y Campeón Mundial de Baristas 2011. Japón me gustó porque eran como callados, que se encerraron en su trabajo y que hacían sus cosas y cuando se presentaron fue sorprendente.  De hecho Hidenori Izaki, de Japón es el actual Campeón Mundial de Baristas.

¿La experiencia fue tan bonita como para volver a competir?

Sí quisiera volver a hacerlo, vengo emocionado porque me gustó ese sentimiento, el ambiente, la exigencia de que tengo que regresar y siempre hay que vencer obstáculos pero voy a luchar por eso. Estamos en un buen camino, me gusta tomarme mi tiempo y conocer el café, prepararlo con diferentes variantes, porque me parece que el nivel de Guatemala está bastante bueno.

Me gustaría agradecer a todos los que me apoyaron, que fueron pocos pero como anillo al dedo. A los Aguirre que nos apoyaron en todo, a Roukiat que está en otro nivel y aún así me apoyó, Héctor que estuvo apoyando en lograr este objetivo; Inoue Takahiro, “Takito” como le decimos con cariño, que siempre me venía a apoyar aún en los momentos en que yo ya no quería más, él me tranquilizaba y probaba mis cafés; a usted; a quienes me apoyaron siendo jueces de presentaciones en los ensayos.

 Ahora que tuvo la oportunidad de probar los procesos naturales y diferentes al lavado tradicional, ¿cuál le gustó más?

Me quedaría con procesos diferentes, que no quería usar mucho porque era como moda usar esos siempre… pero me gustaron porque si están bien trabajados son muy limpios y eso me gustó al preparar las bebidas en la competencia.