Los genes del #café

Resulta que los científicos se han tomado la tarea de estudiar de cerca los componentes del café, que nos despierta a la rutina del día. Las redes sociales reportan a través de decenas de artículos el hallazgo del “genoma  secuenciado del café”, que a decir del Doctor Victor Albert, de la Universidad de Buffalo, en el artículo A hot cup of genome: Scientists percolate coffee’s genetic secrets, publicado por Reuters  (4 de septiembre por Will Dunham), y que traduzco para usted: “para cualquier planta, tener un genoma es pre-requisito para cualquier clase de alta tecnología de engendramiento o modificación molecular”.

Suena a organismos geneticamente modificados, verdad?  Pues quizá en el futuro inmediato no, pero sí este descubrimiento pone en el tablero el tema, pues con este genoma estudiado de la especie Coffea Canephora (o robusta como le conocemos) las aplicaciones pueden ir desde producir variedades más resistentes a las enfermedades, como la roya, hasta producir plantas descafeinadas. El objetivo del estudio, de acuerdo con la publicación del New York Times (4 de septiembre por Carl Zimmer) fue más que nada entender cómo la planta obtuvo el equipo bioquímico necesario para fabricar la cafeína y con ello controlar a los animales huéspedes.

También se están realizando estudios con cromosomas de Coffea Arabica para establecer su propia estructura genética, que para ser más compleja.

Evolución de la biosíntesis de la cafeína, publicada en Science Magazine.
Evolución de la biosíntesis de la cafeína, publicada en Science Magazine.

 

El resumen del extracto, publicado en Science.org (5 de septiembre 2014) y cuyo contenido es para los amantes de biología, explica literalmente: “La cafeína ha evolucionado varias veces entre las especies de plantas, pero no se sabe si en estos eventos participan genes similares. Denoeud et al. secuenció el genoma de Canephora (café)  e identificó un orden de genes conservados (ver la perspectiva por Zamir). Aunque esta especie experimentó un menor número de duplicaciones del genoma de especies relacionadas, los genes pertinentes de la cafeína experimentaron duplicaciones en tándem que ampliaron sus números dentro de esta especie. Los científicos han visto expansiones similares pero independientes en especies alejadas de té y cacao, lo que sugiere que la cafeína podría haber jugado un papel en la evolución adaptativa de café”.

Sin embargo, en la edición electrónica de ElPaís (4 de septiembre) explican los investigadores que no se ha descubierto nada nuevo aún sobre “el papel evolutivo de la cafeína”, sino que se confirman algunas de las teorías que ya se contemplaban sobre ésta. Entre ellas, que este componente conquistó primero a los laboriosos insectos polinizadores, haciendo que graben el olor de la flor y regresan por una segunda dosis; alejando a los insectos destructivos; o evitando el crecimiento de sus competidores cercanos al dejar caer sus hojas sobre el suelo y lo contamine con ese componente.

Según explicó también el Dr. Abert al escritor Zimmer del NY Times, el componente de donde empezó a evolucionar la cafeína se llama N-methyltransferases, que fue mutando de acuerdo con las necesidades de la misma planta. Según los biólogos evolucionistas este proceso de mutación se llama “evolución convergente”, y dice Zimmer, cuando este proceso se repite una y otra vez,  es una “muestra del útil poder de adaptación de la planta”.

En definitiva, la cafeína no solo evolucionó como un controlador natural de los seres que amenazaban la extinción del café. Esta evolucionó para convertirse en el controlador humano vital, que hoy es la responsable de que se consuman alrededor de “2.25 billones de tazas diarias” o  “26,000 tazas de café cada segundo”, en todo el mundo. Usted: ¿ya tomó la suya?

 

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